Alexandra Kohan


Para Foucault, en la discusión que hubo en Francia acerca del consentimiento, la alternativa es escuchar. Y escuchar es no asumir una posición paternalista, es no hablar por otros, es no infantilizar a las víctimas; escuchar es estar dispuestos a que el otro no sepa anticipadamente lo que quiere, lo que siente, lo que piensa. Si se trata de encontrar vías emancipatorias, esas vías no podrían sino ser singulares. Y singulares no es individuales. Mientras que las certezas masivas ofrecen sentidos y respuestas a preguntas que ni siquiera han sido formuladas, las emancipaciones singulares implican formular preguntas que no siempre tienen respuesta y, cuando la tienen, no son respuestas para-todos. Frente a la necesidad de certezas y de una vida con garantías, lo que el psicoanálisis viene a enseñar es que no hay saber del otro que garantice y que no hay posibilidad de una certeza anticipada. Pero es ahí, precisamente, que se puede empezar a pensar esa emancipación singular: aquella que se sostiene, frágilmente, cada vez, en los pliegues de lo incierto, en la libertad —escasa— que posibilita el equívoco, el malentendido, la caída del otro garante; es ahí por donde se abre un espacio para que el deseo pueda empezar a respirar. Creo que habitar la fragilidad es mucho más emancipatorio que pretenderse empoderado.


ALEXANDRA KOHAN, Y sin embargo, el amor, Paidós, 2020.