Nunca pude convencer a Borges de que el amor podía ser un tema aceptable para escribir buena literatura. Él temía que el amor pudiera ser utilizado como un sustituto de la imaginación para atraer al lector. Creía que la atracción del amor, la atracción de la muerte, la atracción de la violencia, podían no ser compatibles con la mejor literatura. No le gustaba expresar sentimientos en su literatura, sin embargo en la vida era bastante más sentimental que yo... La verdad es que Borges se enamoraba muchísimo y sufría por esos amores.
ADOLFO BIOY CASARES, Palabra de Bioy: conversaciones con Sergio López, Emecé Editores, Buenos Aires, 2000, pág. 42.
